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18 de marzo de 2008

El Envejecimiento de la Piel Aumenta el Riesgo de Sufrir Enfermedades Cutáneas





Las pieles de los ancianos sufren más ya que son más débiles y sensibles al no haber sido cuidadas en la edad adulta. Las medidas preventivas, el uso de productos específicos y las visitas periódicas al dermatólogo disminuyen el riesgo de sufrir problemas cutáneos.


El exceso de sol y el desuso de cremas de protección en la edad adulta provocan un aumento de las arrugas y una debilitación de la piel en la vejez, volviéndola más sensible y aumentando el riesgo a sufrir enfermedades cutáneas. Ante esta circunstancia, la Academia Española de Dermatología ha advertido de que el envejecimiento de la piel es un asunto que merece la atención de los afectados, sus familias y las autoridades sanitarias.


Cómo otros órganos del cuerpo humano, la piel, con el paso del tiempo, también envejece y se deteriora. Los ancianos deben tener un cuidado especial pues las arrugas y la sequedad la hacen más sensible y aumentan las probabilidades de sufrir quemaduras solares.


Los cambios ambientales y de temperatura producen más sequedad en la piel. Por eso, especialmente los ancianos, tienen que mantenerla hidratada y protegida de estos cambios y de los rayos ultravioletas. Las zonas más fotoexpuestas son el escote y la cara, y es ahí donde hay que extremar los cuidados.


Según la Academia Española de Dermatología (AEDV), las cremas hidratantes especiales para cada zona del cuerpo son indispensables para los ancianos independientemente de tenerla o no en mal estado al igual que es necesario usar ropa y calzado adecuados a los cambios climáticos.
El consumo más continuado de medicamentos durante esta etapa de la vida, hace que se manifiesten en la piel algunas reacciones de intolerancia, etc..


La AEDV recomienda que los ancianos acudan al menos una vez al año al dermatólogo siempre que el paciente no sufra lesiones cutáneas graves cómo tumorales, o pieles muy dañadas por el sol. En este caso las visitas deberían ser más regulares, cómo mínimo cada 6 meses.
En casos en que el paciente tenga escasa movilidad porque por edad, o enfermedad tengan que pasar mucho tiempo en la cama, es probable que tenga úlceras difíciles de curar, por ello lo más fácil es que la persona encargada de cuidarle se ocupe de evitar roces y presión sobre las zonas afectadas cambiándole de postura cada dos o tres horas.


La prevención durante la edad adulta influye en el estado de la piel durante la vejez, y aun cuidándose es difícil mantener una piel completamente sana. Gracias a los medios de comunicación la población es cada vez es más consciente del riesgo que sufre la piel y consultan a su dermatólogo cuando ven un factor de riesgo, por ejemplo el aumento de tamaño de un lunar o el enrojecimiento de éste.


La Academia Española de Dermatología recomienda:

  • El uso en los ancianos de cremas hidratantes específicas para cada zona del cuerpo.


  • Una consulta anual al dermatólogo en caso de tener una piel sana y al menos dos si tiene la piel fotoenvejecida.


  • Los responsables de los cuidados de anciano con limitación de movimientos deben cambiarles de postura cada 2 o 3 horas para evitar la aparición de úlceras.


  • El uso de calzado y prendas que protejan de los cambios climáticos.


  • La prevención de arrugas causadas por el sol durante la edad adulta con cremas específicas.


  • Evitar el consumo del tabaco, que interviene en el envejecimiento de la piel.


  • Consultas preventivas en caso de cambios en un lunar o aparición de cualquier lesión en la piel.

http://www.lapiel.com/

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27 de febrero de 2008

Úlceras Por Presión


Las úlceras por presión (úlceras por decúbito, úlceras de piel) son lesiones cutáneas que se producen como consecuencia de una falta de irrigación sanguínea y de una irritación de la piel que recubre una prominencia ósea, en las zonas en las que ésta ha estado presionada por una cama, silla de ruedas, molde, férula u otro objeto rígido durante un período prolongado.
Causas
La piel cuenta con una rica irrigación sanguínea que lleva oxígeno a todas sus capas. Si esa irrigación se interrumpe durante más de 2 o 3 horas, la piel muere, comenzando por su capa externa (la epidermis). Una causa frecuente de irrigación sanguínea reducida en la piel es la presión. El movimiento normal hace variar la presión, para que la circulación sanguínea no quede obstruida durante un largo período. La capa de grasa debajo de la piel, especialmente sobre las prominencias óseas, actúa a modo de almohadilla y evita que los vasos sanguíneos se cierren.

Las personas que no pueden moverse tienen mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión. Este grupo comprende las personas paralizadas, muy debilitadas o recluidas. También son susceptibles las que no son capaces de sentir malestar o dolor, señales éstos que inducen al movimiento. La lesión de un nervio (por una herida, un golpe, diabetes u otras causas) disminuye la capacidad de sentir dolor. Un coma también puede disminuir esta capacidad de percepción.
Las personas con desnutrición carecen de la capa de grasa protectora y su piel, privada de nutrientes esenciales, no cura correctamente. En estas personas además se ve aumentado el riesgo de desarrollar úlceras por presión.

Si la presión interrumpe el riego sanguíneo, la zona de piel privada de oxígeno al inicio se enrojece e inflama y, a continuación, se ulcera. Aunque la circulación sanguínea quede sólo parcialmente interrumpida, la fricción y otra clase de daño a la capa externa de la piel también puede causar úlceras. Los vestidos inapropiados, las sábanas arrugadas o la fricción de los zapatos contra la piel pueden contribuir a lesionarla. La prolongada exposición a la humedad (a menudo por sudación frecuente, orina o heces) puede dañar la superficie de la piel, haciendo muy probable la úlcera por presión.

Síntomas
Habitualmente, las úlceras por presión causan cierto dolor y picor y en las personas con sensibilidad afectada se pueden desarrollar incluso úlceras graves y profundas sin que se note dolor.

Las úlceras por presión se clasifican por estadios.
  • En el estadio 1 la úlcera no está formada realmente; la piel intacta está simplemente enrojecida.
  • En el estadio 2, la piel está enrojecida e inflamada (muchas veces con ampollas) y comienza su destrucción en sus capas más externas.
  • En el estadio 3, la úlcera se ha abierto al exterior a través de la piel, dejando expuestas las capas más profundas.
  • En el estadio 4, la úlcera se extiende profundamente a través de la piel y la grasa hasta el músculo.
  • En el estadio 5 el mismo músculo queda destruido.
  • En el estadio 6, el más profundo de los estadios de úlcera por presión, se observa incluso el hueso subyacente, dañado y a veces infectado.
En cuanto la piel se rompe, la infección se convierte en un problema. La infección retrasa la curación de las úlceras superficiales y puede constituir una amenaza mortal en las úlceras más profundas.

Las úlceras por presión son dolorosas y pueden poner en peligro la vida del paciente. Prolongan el tiempo de convalecencia en hospitales o en los centros de cuidado y aumentan el costo.


Localizaciones habituales de las úlceras por presión


Prevención
La prevención es la máxima prioridad y las úlceras por presión profundas casi siempre pueden prevenirse con una intensiva atención al paciente. La prevención de las úlceras frecuentemente implica la participación de asistentes y de familiares, además de las enfermeras. La cuidadosa inspección diaria de la piel de las personas encamadas permite detectar el enrojecimiento inicial. Cualquier signo de enrojecimiento señala la necesidad de una acción inmediata para evitar que se rompa la piel.

Las prominencias óseas pueden protegerse con materiales blandos, como algodón o lana esponjosa. Se pueden poner almohadillas a las camas, sillas y sillas de ruedas para reducir la presión. Quienes no pueden moverse por sí solos deben ser cambiados de posición con frecuencia; la recomendación habitual es hacerlo cada dos horas y mantener su piel limpia y seca. Quienes deben pasar mucho tiempo encamados pueden usar colchones especiales (llenos de aire o de agua).

Para los pacientes que ya presentan úlceras por presión en distintas partes del cuerpo, el uso de colchones de aire o de gomaspuma con relieve a modo de “huevera”, puede disminuir la presión y proporcionar alivio. Los que tienen muchas úlceras por presión profundas pueden necesitar un colchón con suspensión de aire.

15 de febrero de 2008

Campañas Prevención de Melanoma




www.dolphindiet.com/prensa/melanoma.html

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http://www.youtube.com/

La piel de los niños necesita una protección especial. Al ser mucho más fina y sensible todavía no ha desarrollado los mecanismos de protección propios de la piel del adulto.. Se sospecha que bastantes tumores de piel tienen su origen en fuertes quemaduras solares sufridas en la infancia. De ahí la importancia de usar para los más pequeños una crema solar con elevado índice de protección., y no olvidarse nunca del gorro. Póngales también una camiseta seca (las mojadas pueden dejar pasar más fácilmente los rayos ultravioleta). Los bebés de menos de seis meses no deben exponerse en absoluto al sol directo, su piel es muy fina y hasta los tres años deberían permanecer en la sombra, protegidos con ropa fina de algodón.

14 de febrero de 2008

Familiarízate con tus Lunares



Los lunares son generalmente benignos, son una agrupación de células pigmentadas. La mayoría de las personas tienen entre 10 a 40 lunares, y la cantidad puede constantemente cambiar. Pueden salir en cualquier parte del cuerpo.

Es muy importante familiarizarse con los lunares para poder notar cualquier cambio en ellos, ya que algunos pueden volverse cancerosos, especialmente desarrollar el melanoma. Estos pueden surgir junto o dentro de un lunar común o en alguna mancha oscura de la piel.

Los lunares pueden tener una gran variedad de colores, formas y tamaños. Pueden ser del color de la piel, cafés, azules o negros, de forma redonda a oval y ser del tamaño de la punta de un alfiler o lo suficientemente grande para cubrir una extremidad. Aquellos que son mayores de 4 cm y están presentes al nacer, es recomendable quitarlos para evitar que se vuelvan cancerosos.

La superficie de un lunar puede ser suave, rugosa, plana o levantada. A lo largo de la vida pueden modificarse e incluso desaparecer. Los lunares no tienen una razón de ser, y los científicos no saben por qué se forman. La mayoría de los lunares son inofensivos y no requieren de atención médica.

Factores de riesgo

Muchos tipos de lunares tienen un alto porcentaje de probabilidad de volverse cancerosos como:

  • Lunares presentes en el nacimiento, llamados lunares congénitos o los lunares grandes con pelos tienen un porcentaje alto de convertirse en cancerígenos. Es muy importante que un médico los analice, así como los de gran tamaño.
  • Lunares hereditarios. Aquellos que son más grandes del promedio normal, de forma irregular. Como en todos los cánceres de piel, el melanoma puede ser tratado con éxito, si se detecta a tiempo.
  • Un gran número de lunares, mayores que una goma de borrar de un lápiz, de forma irregular, también tienen un factor de riesgo grande.

Para que estés bien

  • Familiarízate con todos tus lunares y obsérvalos si cambian de color, tamaño o textura, en cuanto notes cualquier cambio acude con tu dermatólogo.
  • Protege diariamente tu piel con un protector solar.
  • Cualquier lunar de un tamaño anormal, debe ser revisado por tu médico.
  • Si has notado algún lunar nuevo después de los 20 años de edad, es importante visites a tu dermatólogo.
  • Cualquier tipo de lunar que te hayan quitado, es muy importante que sea analizado en un laboratorio especial, para tener la seguridad de que era benigno.
http://www.paraqueestesbien.com/hombre/cabeza/cara/cara12.htm
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